Las agresiones sexuales

Los delitos contra la libertad sexual son aquellos que, como bien explican en la página del Instituto de la Mujer (www.inmujer.es), atentan contra la libertad de elección sexual de la persona o promueven la sexualidad cuando el sujeto es incapaz o no ha alcanzado la edad de consentimiento estipulada por ley (16 años en el caso de España).

Desde este organismo señalan también la diferencia entre agresión y abuso sexual, refiriendo que en el primer caso ha de producirse violencia o intimidación, mientras que en el segundo no existe violencia ni intimidación, pero tampoco consentimiento (piénsese, por ejemplo, en el uso de drogas que inhiben la voluntad de la víctima).

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en el 2007 en España se registraron 792 casos de agresión sexual y 803 de abuso sexual, lo que significa más de cuatro al día, además de 35 de acoso sexual y 234 de exhibicionismo y provocación sexual. Esos son los que se registraron. Pero todos sabemos que estos son delitos que muchas veces no se denuncian porque la víctima suele ser juzgada y criticada; criminalizada como si fuese ella la culpable de lo que le ha ocurrido, porque iba vestida de tal modo, porque caminaba sola de noche por tal sitio, o porque inicialmente había accedido a mantener relaciones con aquel chico para, después, echarse atrás. Ya no sé cuántos testimonios de víctimas de violación he leído en los que aseguran que el proceso judicial fue como una segunda agresión donde se vieron de nuevo expuestas y vilipendiadas, donde al agresor se le trató como inocente hasta que se demostrase lo contrario pero a ellas se las tachó de frescas e imprudentes, cuando no de mentirosas -también hasta que se demostrase lo contrario-, por no hablar de las críticas e incredulidades ante la ausencia de defensa de la víctima. Porque nuestra sociedad heteropatriarcal no concibe que una mujer no se defienda de un violador hasta la muerte; no entiende que una mujer se quede paralizada por el miedo ante una víctima superior en fuerza física o en número, que sopese sus posibilidades y decida –como otros animales que se hacen los muertos ante la presencia del enemigo- no enfrentarse para poder sobrevivir.

Imagino que estas denuncias por agresión sexual, cuando se producen dentro de la pareja y la víctima se decide a denunciar, pueden terminar englobadas dentro de violencia de género o violencia doméstica, aunque en muchos casos ni siquiera son detectadas como un abuso. Resumiendo, todos sabemos que hay una cifra negra, oculta, muy superior. Tan superior que espanta. Igual que sabemos que la mayoría de estas agresiones, pese al cliché, no se cometen en callejones oscuros por la noche a manos de desconocidos, sino por el entorno más cercano de la víctima (de ahí, también, que muchas veces no se llegue a denunciar).

Aunque se suele comentar que la violación es más una cuestión de violencia que de sexo, me gustaría recalcar que no necesariamente es así. Como en otros tipos de crímenes, la violación puede estar determinada por diferentes causas. Cierto es que hay un tipo de violador que lo que pretende es demostrar (o más bien demostrarse a sí mismo) su masculinidad, y para quien la comisión de este delito es una prueba de que puede forzar a la mujer que desee a mantener relaciones sexuales por la fuerza. Sin embargo, hay agresores que están motivados por el placer sexual que se deriva del acto, quienes incluso pueden llegar a cometerlo de manera improvisada, durante la realización de otro delito (por ejemplo, un robo), solo porque se les presenta la oportunidad.

Para finalizar, os dejo el maravilloso y terrible videoclip de la canción Til happens to you (Hasta que te suceda a ti) de Lady Gaga, donde la cantante denuncia la cantidad de agresiones sexuales que tienen lugar cada año en las universidades estadounidenses. Como muchos sabréis, ella fue violada a la edad de 19 años, hecho que confesó en 2014 durante un programa de radio. Podéis leer la noticia aquí.

Sandra Iglesias Rodríguez

Psicóloga y orientadora profesional de formación. Escritora de vocación. Madre y feminista a tiempo completo, bloguera en mis ratos libres. Aquí encontrarás información y debate sobre todo lo que tenga que ver con el mundo del empleo y con la igualdad de género.

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