Las mujeres en la antigua sociedad celta

Llevaba mucho tiempo pensando en escribir sobre sociedades antiguas en las que la situación de la mujer no fuese de inferioridad con respecto al hombre, para contrastar con la situación que se vive actualmente y poner de relieve que esto no siempre ha sido así y que, como ya he explicado otras veces, la desigualdad de género viene dada por aspectos culturales que confluyen en un lugar y en un tiempo, pero no en otros.

Me decidí a empezar por la cultura celta, ya que se sabe que la mujer estaba bien valorada. Sin embargo, existe muy poca información al respecto y aunque me hubiese gustado ofrecer toda una panorámica sobre la situación de las mujeres en aquella sociedad, me temo que sólo puedo aportar pequeñas pinceladas, ya que en extensos artículos sobre historia de los celtas sólo he encontrado unas pocas líneas referidas a ellas, como suele ocurrir en la historia en general.

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Castro de Baroña – Porto do Son (A Coruña)

¿Qué se sabe de las mujeres celtas?

  • Que luchaban al lado de los hombres, tal y como los historiadores de la época reflejaron en sus escritos, con la misma brutalidad y fiereza que ellos. Amiano Marcelino, militar romano (330 – 395) escribió que “una patrulla entera no podría resistir el ataque de un solo galo si este se hiciera acompañar por su esposa.”
  • Que existía un sistema matrilineal por el que ellas trabajaban el campo, otorgaban la dote, heredaban y decidían sobre el matrimonio de sus hijos y sus hermanos, además de poder divorciarse. ¿Parece increíble, verdad? Pues así era. Tenían mucha mayor autonomía que otras mujeres de la época como las griegas o las romanas, así como un mayor status.
  • Que formaban parte de la clase intelectual, los druidas, recibiendo el nombre de dryades.

Además, las religiones precristianas eran politeístas, venerando a varias divinidades, tanto masculinas como femeninas. Y, aunque las diosas adoradas por los celtas estaban casi siempre vinculadas a la tierra, a la fertilidad o a la vida en cualquiera de sus aspectos, en un reduccionismo de la mujer a las funciones biológicas, eran fuertes e inteligentes, decididas y persuasivas y estaban fuertemente sexuadas.

Como veis, no es mucho lo que se sabe de estas mujeres, pero no pasa desapercibido que tenían un reconocimiento mucho mayor que el que la sociedad judeocristiana nos otorgaría en los siglos venideros y que, aun a día de hoy, se nos niega en muchos lugares y en muchas situaciones alrededor del mundo.

 

Sandra Iglesias Rodríguez

Psicóloga y orientadora profesional de formación. Escritora de vocación. Madre y feminista a tiempo completo, bloguera en mis ratos libres. Aquí encontrarás información y debate sobre todo lo que tenga que ver con el mundo del empleo y con la igualdad de género.

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