El Proyecto Profesional

Cuando nos encontramos perdidos profesionalmente, cuando no tenemos clara nuestra vocación o, teniéndola, somos incapaces de emplearnos en la profesión a la que hemos dedicado tantas horas de formación y esfuerzo, un orientador profesional podría ayudarnos a elaborar nuestro Proyecto Profesional. Un proyecto cuya creación implica aumentar el conocimiento sobre nuestro entorno, sobre nosotros mismos, nuestros intereses y habilidades, y que permite establecer unos objetivos y los pasos para conseguirlos. En definitiva, que permite esclarecer y avanzar hacia nuestra meta.

¿Qué es el Proyecto Profesional?

El proyecto profesional puede entenderse como aquella planificación de nuestra carrera profesional y vital de manera abierta y flexible. Es decir, se trata de un trabajo propio que puede darse en cualquier momento de la vida (no es una tarea puntual), en el que el orientado participa activamente planificando su futuro de forma flexible, pues se entiende que las metas y estrategias pueden variar con el paso del tiempo y la consecución de otras metas, siendo necesaria su modificación o ajuste.

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¿Qué va a exigir de mí su realización?

  1. Tengo que estar dispuesto a trabajar activamente en él. Mi proyecto profesional es exactamente eso: MÍO. Mi orientador me guiará pero de ningún modo podrá realizar las tareas por mí. Si adopto una actitud pasiva y espero a que los resultados lleguen por sí solos, jamás llegarán.
  2. He de marcar objetivos concretos y medibles, cuantificables, y desgranarlos en pequeñas submetas que me permitan ir avanzado en su consecución.
  3. Tengo que prever las consecuencias de alcanzar dichos objetivos pero también de no hacerlo y tener preparadas otras alternativas para no abandonar.
  4. Debo perder el miedo a tomar mis propias decisiones, aunque no siempre sean las acertadas.
  5. Debo mantener una mentalidad abierta y aceptar nuevas ideas y planteamientos, partiendo de que si hasta ahora no he conseguido mis objetivos quizás sea porque no los he trabajado de la manera apropiada. Cambiar es evolucionar, y aunque a veces resulte complicado no debemos ser reacios al cambio.
  6. He de trabajar para aprender a auto-orientarme. La finalidad última de la orientación profesional es que la persona orientada adquiera las herramientas necesarias para realizar su propia orientación de manera autónoma en el futuro. Por lo tanto, no es tan importante resolver una duda concreta (decidir unos estudios o encontrar un puesto de trabajo) sino aprender el proceso para saber actuar en esa situación la próxima vez (conocerme a mí mismo para saber qué me gusta y qué querría estudiar o en qué querría trabajar, aprender a elaborar un CV o una carta de presentación, conocer el mercado laboral, etc.).

Como herramienta empleada en la planificación de la carrera profesional (que se trata de un proceso abierto, no-estático) permite aceptar y adaptarse a los cambios que se van produciendo en una persona a lo largo de su vida, casando con el concepto de desarrollo profesional, de manera que puede readaptarse en cualquier momento a nuevas circunstancias.

Si quieres saber más sobre el Proyecto Profesional echa un vistazo al artículo 5 pasos para la planificación de la carrera profesional. ¡Espero que te sirva de ayuda! También puedes dejarme tus dudas u opiniones al respecto en Facebook y Twitter. ¡Nos leemos!

 

Sandra Iglesias Rodríguez

Psicóloga y orientadora profesional de formación. Escritora de vocación. Madre y feminista a tiempo completo, bloguera en mis ratos libres. Aquí encontrarás información y debate sobre todo lo que tenga que ver con el mundo del empleo y con la igualdad de género.