Cómo elaborar un buen CV

En un post anterior os comentaba las cuestiones básicas sobre el currículum vitae: qué es, para qué sirve y qué tipos existen.

Si bien el CV es personal y cada uno puede redactarlo y estructurarlo de la forma que mejor crea que responde a sus necesidades, existe un modelo estándar con el que no os equivocaréis, así como una serie de puntos que es aconsejable tener en cuenta.

¿Cómo ha de ser el CV?

Lo primordial es adaptar el CV al puesto o a la empresa a la que vamos a enviarlo. Actualmente resulta muy común que una persona tenga experiencia y/o formación en muy diversos ámbitos, por lo que es recomendable incluir sólo aquellos aspectos relacionados con el trabajo al que optamos, aquellas experiencias pasadas que puedan resultar de utilidad para ese caso en concreto. Lo ideal es tener elaborado un CV genérico y completo, en el que se incluya toda nuestra educación y experiencia, y que podamos modificar cada vez que vayamos a enviarlo: quitando los aspectos menos importantes y destacando los fundamentales.

Es recomendable que el CV final, el que enviamos a la empresa una vez modificado el CV base, no tenga más de dos páginas. Aquí concuerdan la mayoría de headhunters y orientadores, ahora bien, hay casos en los que es imposible resumir toda una trayectoria profesional en dos páginas. En estos casos yo soy defensora de una tercera que permita explotar todo nuestro perfil y no reducir tanto que tengamos que prescindir de aspectos relevantes.

En cuanto al tipo y tamaño de letra, lo mejor es usar una fuente clásica como Times New Roman o Arial, de 12 puntos, pudiendo reducir a 10 para ganar algo más de espacio pero no más, ya que costaría trabajo leer una letra tan pequeña. Los títulos de los apartados pueden resaltarse utilizando un tamaño mayor o la negrita, pero evitando demasiados adornos.

A la hora de redactar las funciones es muy positivo utilizar verbos que denoten acción, como crear, gestionar, supervisar, dirigir, etc. Y, muy importante, ¡debemos cuidar la presentación, la sintaxis y la ortografía! Un CV desorganizado, mal redactado y con faltas de ortografía es reflejo de una persona poco cuidadosa y desordenada, y el reclutador tendrá exactamente esa impresión.

CV

¿Qué no se debe hacer en el CV?

Mentir. Hay personas que creen que alargar la duración de un puesto o hacer constar una titulación que no cursaron, puede hacer su CV más atractivo y aumentar sus posibilidades de conseguir un empleo. Si bien lo primero puede resultar cierto, en la entrevista (o en todo caso, antes de la incoporación a la empresa) el personal de RRHH solicitará la documentación que verifique el CV, es decir, el informe de vida laboral, los títulos académicos, los certificados de idiomas, etc. Por lo tanto, las mentiras se descubren y, en consecuencia, el candidato suele quedar descartado automáticamente y considerado persona non grata de por vida en esa organización.

También hay que evitar utilizar demasiados tecnicismos y el exceso de color o florituras. Los dos últimos aspectos sí pueden tener cabida en el CV de ciertos profesionales como profesores de educación infantil, diseñadores gráficos o artistas. Es más, un profesional del mundo artístico que presente un CV tradicional (como el que describo en este post) está perdiendo una gran oportunidad de mostrar su trabajo y su talento; está desperdiciando su mejor carta de presentación.

Firmar. Al contrario que en la carta de presentación, la rúbrica no es necesaria en el currículum. E incluso en la carta están dejando de utilizarse, ya que la mayoría de éstas se remiten por correo electrónico.

Estructura del currículum vitae

  1. Datos personales y foto:
    1. Nombre y apellidos.
    2. Fecha de nacimiento (optativa.).
    3. Dirección (optativa. En general, es suficiente con hacer constar la localidad en la que se reside, de manera que dé una idea de la disponibilidad geográfica).
    4. Teléfono/s.
    5. Dirección de correo electrónico.
    6. Página web personal (si se tiene).
  2. Objetivo profesional/resumen: redacción breve de puntos fuertes, habilidades, conocimientos e intereses profesionales, incluyendo el objetivo profesional que se desea alcanzar.
  3. Formación académica:
    1. Debe ponerse el mayor nivel académico alcanzado.
    2. En el caso de estudios de máster o doctorado, la carrera universitaria previa también debe constar.
    3. Muy recomendable incluir las becas Erasmus u otras becas de movilidad nacional o internacional.
  4. Formación complementaria: cursos, congresos, seminarios… Señalar solamente la formación relacionada con el puesto al que se opta. A menudo los cursos ocupan gran parte del espacio curricular pero aportan muy, muy poco (de verdad, pero que muy poco) al proceso de selección.
  5. Experiencia laboral:
    1. Empezar por la más reciente y terminar por la más antigua.
    2. Desarrollar más las funciones y los logros alcanzados en los últimos puestos o en los  puestos más relevantes para el que se opta.
    3. Si tenemos poca experiencia, incluir periodos de prácticas y voluntariado, sobre todo si tienen relación directa con el puesto.
  6. Idiomas: ordenarlos según la importancia para el puesto y el nivel. Indicar nivel, título acreditativo (sólo el más alto) y estancias en el extranjero.
  7. Informática: conocimientos y nivel.
  8. Otros datos de interés: permisos de conducción y vehículo propio; disponibilidad horaria y geográfica; posibilidad de incorporación inmediata. (Nota: Si eres menor de 30 años y estás inscrito en el Sistema Nacional de Garantía Juvenil hazlo constar también. Puede marcar la diferencia con respecto a otro candidato).

¿Qué te ha parecido? Espero haber resuelto algunas dudas y si no ha sido así pregúntamelas en Facebook y Twitter y trataré de resolvértelas. ¡Nos leemos!

Sandra Iglesias Rodríguez

Psicóloga y orientadora profesional de formación. Escritora de vocación. Madre y feminista a tiempo completo, bloguera en mis ratos libres. Aquí encontrarás información y debate sobre todo lo que tenga que ver con el mundo del empleo y con la igualdad de género.