Los estereotipos

El Diccionario de la Real Academia Española define estereotipo como una imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable. Proviene del griego stereós (sólido) y typos (molde), lo que sugiere que esta imagen estereotipada moldea la realidad que abarca pudiendo llegar a transformarla.

Son, por tanto, imágenes que identificamos fácilmente y que reconocemos al ser compartidas por los demás miembros de un colectivo.

Una vez que un estereotipo es creado por una sociedad y aceptado por los individuos que la conforman es realmente difícil modificarlo o eliminarlo. Los estereotipos se caracterizan por la simpleza con la que representan la realidad (el pensar que todas las mujeres son sensibles emocionalmente facilita la comprensión del mundo que nos rodea porque nos exime de tener que conocer a cada mujer; nos permite englobarlas a todas en un axioma y predecir y juzgar en base al mismo) y por la resistencia al cambio, ya que tendemos a recordar las acciones que concuerdan con el estereotipo y a obviar las que lo contradicen.

mujer llorando

Así, cada vez que nos encontremos con una mujer que se comporta de una manera que consideramos excesivamente emocional, el estereotipo se refuerza. Nos decimos: “Efectivamente, es cierto que las mujeres son de esta manera.” Sin embargo, cuando nos encontramos con hombres sensibles o mujeres fuertes, lo obviamos porque ese proceder no concuerda con lo que teníamos previsto, con lo que “traíamos de casa”. De ahí que sea tan difícil de modificar.

González (1999), por su parte, menciona la función de los estereotipos en el proceso de socialización individual (adquiridos sin dificultad durante la infancia y la adolescencia) facilitando la identidad social y la conciencia de pertenencia a un grupo, cuya integración se basa en la existencia de estereotipos compartidos.

Éstos pueden ser de distintos tipo en función del colectivo al que afecten. Cuando hablamos de estereotipos de género nos referimos a aquellos que recaen sobre mujeres y hombres por el simple hecho de serlo. Pero también existen estereotipos sobre los inmigrantes, las personas con discapacidad, las que pertenecen a otras etnias, las que padecen algún tipo de trastorno mental, etc. que asientan las bases para una actuación prejuiciosa y discriminatoria. En realidad, los estereotipos lo abarcan todo: las edades (niños, adolescentes, jóvenes, ancianos), las nacionalidades, los gustos o intereses, las tribus urbanas, ¡hasta las profesiones! Porque como explicaba antes, su uso facilita la comprensión del mundo.

El problema surge porque no se puede atribuir a personas individuales y totalmente diferentes las mismas características sólo por compartir un rasgo en común.

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Referencias bibliográficas:

González, B. (1999). Los estereotipos como factor de socialización en el género. Comunicar: Revista científica iberoamericana de comunicación y educación. 12, 79 – 88. Consultado el 13 de agosto de 2015 en http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=15801212.

Real Academia Española. (2014). Diccionario de la Lengua Española (23ª ed.)

Sandra Iglesias Rodríguez

Psicóloga y orientadora profesional de formación. Escritora de vocación. Madre y feminista a tiempo completo, bloguera en mis ratos libres. Aquí encontrarás información y debate sobre todo lo que tenga que ver con el mundo del empleo y con la igualdad de género.