La zona de confort

Últimamente se habla mucho de la zona de confort y de la necesidad de salir de ella, pero… ¿de qué se trata exactamente?

La zona de confort es ese espacio en el que nos sentimos a gusto y por el que nos movemos despreocupados, sin ansiedad, debido a que lo conocemos muy bien y somos capaces de prever lo que va a ocurrir. Este espacio no es meramente físico, sino que abarca situaciones, acciones, relaciones con personas y objetos, etc. Es decir, es esa parcela de nuestra vida que dominamos y en la que nos sentimos bien.

¿Por qué se nos insta, entonces, a salir de nuestra zona de confort?

1 – Porque en ella puede haber elementos negativos que no nos gustan pero que aceptamos y ante los cuales nos sentimos cómodos simplemente porque estamos acostumbrados a ellos. El ejemplo más claro que se me puede ocurrir son esas parejas que se mantienen juntas con el paso de los años, los desengaños y las decepciones simplemente por rutina, por comodidad. Esas parejas a las que ya no las une el amor sino el temor de enfrentarse a algo desconocido, a algo nuevo como sería estar solos.  después de haber pasado tanto tiempo con una persona a la que conocen y a la que están habituados; de la que conocen todas sus virtudes y todos sus defectos; de la que pueden predecir. Esa situación, aunque no sea idílica, ni placentera y, en ocasiones, sea realmente negativa, es zona de confort.

2- Porque en esta zona no podemos aprender nada nuevo. Todo lo que hay es de sobra conocido, es previsible, por eso nos genera seguridad. Sin embargo, también nos limita, nos impide avanzar y descubrir cosas nuevas. Nos estanca. En esta zona de seguridad no tienen cabida retos ni ambiciones nuevas que nos hagan dudar. Los grandes avances científicos y humanísticos, los cambios de paradigma, supusieron el abandono de las zonas de confort de millones de personas. De ahí su resistencia encarnizada. Era mucho más fácil -y más seguro- seguir creyendo que la Tierra era plana y que el sol giraba en torno a ella que abandonar esa teoría que se había aceptado durante tanto tiempo para admitir una totalmente nueva y disruptiva. Pero cuando se admitió ¿qué ocurrió? Nada. Que la zona de confort de toda la humanidad de amplió, ampliando sus posibilidades de seguir creciendo, como sin duda ha hecho desde entonces.

Así, para salir de la zona de confort y explorar situaciones nuevas puede resultar de utilidad pensar que todo aquello que hoy conocemos fue novedad en el pasado; de la misma manera que todo lo que hoy nos asusta por ser desconocido se convertirá en algo familiar con el paso del tiempo. La zona de confort no es estática, podemos ampliarla hasta donde nosotros queramos. Sólo tenemos que atrevernos a salir.

En el siguiente vídeo podéis ver con claridad qué es la zona de confort y cómo salir de ella venciendo los miedos.

Sandra Iglesias Rodríguez

Psicóloga y orientadora profesional de formación. Escritora de vocación. Madre y feminista a tiempo completo, bloguera en mis ratos libres. Aquí encontrarás información y debate sobre todo lo que tenga que ver con el mundo del empleo y con la igualdad de género.

One response

  1. Es en el cambio continuo donde reside la “chispa” de la vida, los grandes descubrimientos y los grandes avances solo tienen lugar cuando se sienten esas cosquillas en el estómago, mezcla de ansiedad por lo desconocido e ilusión por lo nuevo.

    Muy buen artículo.

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